La oración trae sanidad y libertad

Posted on may 6, 2016


“Por eso, con ésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean
sanados. La oración del justo es poderosa y e caz.”
Santiago 5:16 (NVI)

Las heridas pueden causar en un individuo problemas emocionales y psicológicos que sólo Dios puede sanar. Éstas ponen en cautiverio a la persona, pero el deseo de Dios es sanarle, así lo menciona Isaías 61:1-3 “Sanar a los quebrantados de corazón”. La sanidad interior abarca la curación de las emociones y sentimientos dañinos que traen depresión, ansiedad, angustia y falta de paz, debido a los recuerdos dolorosos no sanados que distorsionan también los pensamientos.

Algunos años atrás, después de participar como expositora en una conferencia acerca de sanidad del alma, conocí a una señorita que asistió a dicho evento, luego de dialogar me pidió una cita para tratar su caso. Estaba muy afligida porque tenía a su madre enferma de cáncer. Fui a visitarla a su casa y encontré a la señora acostada, agonizando y esperando su muerte. Ella no podía partir sin antes perdonar, la angustia que presentaba tenía un nombre, “Julia” (nombre ficticio). Ella era su madre, con quien vivió resentida durante muchos años.

Mientras la joven oraba, yo tomé el papel representativo de Julia, para pedirle perdón simbólicamente. En la tarde, la joven llamó a mi casa para contarme que su madre le había dicho: “Hija ya me puedo ir en paz, al fin pude perdonar a tu abuela”. La señora murió al siguiente día, quedando libre de las ataduras del pasado que la atormentaban. Este acto no hubiera sido posible, sin la oración y la confesión de pecados, la hija clamó a Dios por la sanidad y liberación de su madre, y el Señor le concedió las peticiones de su corazón.

¿Estás enfermo o enferma? ¿Necesitas sanidad? Clama a Dios y Él te responderá, y te sanará de todas tus dolencias.

Peticiones de oración
• Por sanidad interior de todos los miembros de nuestra familia.
• Por la reconciliación y restauración de relaciones rotas por causa de las heridas del
pasado.
• Que Dios nos otorgue siempre un corazón perdonador.